Cuenca Pérmica de EE. UU. rompe récord de producción pese a caída de equipos de perforación
La cuenca Pérmica supera los 6.4 millones de bpd con menos taladros activos, gracias a productividad por pozo y eficiencia operativa que transforman el mercado global.
La cuenca Pérmica, ubicada entre Texas y Nuevo México, alcanzó un nuevo récord de producción al superar los 6.4 millones de barriles diarios (bpd), de acuerdo con el último reporte de productividad de perforación de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Lo notable es que este pico se logra con apenas 305 equipos de perforación activos, frente a los más de 350 de hace dos años, según el conteo de Baker Hughes.
El fenómeno se explica por el salto en productividad por pozo nuevo, que ya supera los 1,400 barriles diarios en zonas como Midland y Delaware. Operadoras como ExxonMobil, tras la compra de Pioneer Natural Resources por 64,500 millones de dólares, Chevron, ConocoPhillips y Diamondback Energy aplican perforación lateral extendida de hasta 4.5 kilómetros, fracturación simultánea (simul-frac) y digitalización en tiempo real para exprimir cada locación.
Este auge del shale estadounidense ejerce presión bajista sobre los precios mundiales y, en la práctica, contrapesa los recortes de la OPEP+. Para El Salvador, que importa principalmente diésel y gasolina refinados desde el Golfo de México, una Pérmica robusta significa mayor oferta de crudo liviano WTI y, por arrastre, márgenes de refinación más holgados en Houston, Corpus Christi y Pascagoula, donde se producen los combustibles que llegan a Acajutla.
La logística también juega a favor del consumidor centroamericano: la expansión del oleoducto Wink-to-Webster y de las terminales de exportación en Corpus Christi facilita el flujo desde el yacimiento al barco, reduciendo el diferencial WTI-Brent. Comerciantes regionales como Puma Energy, Uno y Chevron-Texaco aprovechan esa ventaja para sus contratos de suministro a las cadenas salvadoreñas.
Sin embargo, el modelo Pérmico no está libre de tensiones. El problema del gas asociado, los precios negativos del Waha hub y las restricciones de capacidad en gasoductos como Matterhorn Express obligan a quemar o reinjectar volúmenes crecientes. Además, la disciplina de capital impuesta por accionistas como BlackRock limita el ritmo de nuevas perforaciones, anticipando una meseta hacia 2027 según pronósticos de Rystad Energy y Wood Mackenzie.
Para el debate energético salvadoreño, el caso Pérmico es una lección de cómo la tecnología puede multiplicar la oferta con menos equipos, mientras el país busca su propio camino con geotermia de LaGeo, la planta de gas natural de Energía del Pacífico y proyectos solares como Capella. Aunque El Salvador no es productor de hidrocarburos, su factura petrolera anual ronda los 1,800 millones de dólares, por lo que la salud productiva de Texas seguirá siendo determinante para la estabilidad macroeconómica y los precios en las estaciones de servicio de San Salvador, Santa Ana y San Miguel.