Desaceleración de vehículos eléctricos: refinadoras revisan al alza demanda de gasolina para 2026
El menor ritmo de adopción de vehículos eléctricos lleva a refinadoras globales a revisar al alza sus pronósticos de demanda de gasolina, con efectos en Centroamérica.
Las grandes refinadoras del mundo, incluyendo Valero, Marathon Petroleum, Phillips 66 y la europea TotalEnergies, han revisado al alza sus proyecciones de demanda de gasolina para 2026, ante la evidente desaceleración del crecimiento de las ventas de vehículos eléctricos en Estados Unidos y Europa. Mientras en 2023 se proyectaba que los eléctricos representarían el 30% de las ventas globales en 2026, hoy esa cifra ha sido ajustada al 22%, reflejando la persistente preocupación de los consumidores por autonomía, infraestructura de carga y precio.
En Estados Unidos, Ford y General Motors han recortado planes de inversión en plataformas eléctricas y han reactivado líneas de producción de vehículos híbridos y de combustión interna. Esta señal del mercado se ha traducido en un margen de refinación más sano, con el crack spread de gasolina rondando los 25 dólares por barril en la costa del Golfo. Las refinerías ya operan a más del 92% de utilización en Estados Unidos y han pospuesto cierres de plantas que estaban previstos para 2026 y 2027.
Para Nicaragua, esta tendencia tiene una doble lectura. Por un lado, el país difícilmente verá una transición rápida hacia vehículos eléctricos, dada la limitada infraestructura de recarga, el alto costo de adquisición y la edad promedio del parque vehicular, que supera los 18 años. Por otro lado, una demanda global sostenida de gasolina mantendrá presión alcista en los precios de los derivados que importa el país, con un consumo nacional cercano a los 35,000 barriles diarios entre gasolina y diésel.
El gobierno, a través del Ministerio de Transporte e Infraestructura, ha incentivado modestamente la importación de vehículos eléctricos mediante exoneraciones arancelarias, pero el universo de unidades matriculadas no supera las 800 a nivel nacional. La cooperativa de taxistas de Managua ha solicitado al Estado un programa de chatarrización con subsidios para renovar la flota, aunque las restricciones fiscales limitan la capacidad presupuestaria de avanzar en esa dirección.
Mientras tanto, las refinadoras del Caribe y el Golfo de México que abastecen a Nicaragua, como Phillips 66 y Marathon, mantienen optimistas perspectivas de margen. Esto significa que los importadores como Puma Energy, Uno y DNP encontrarán mayor estabilidad en sus contratos de suministro, pero también una menor probabilidad de obtener descuentos significativos. El precio del galón de gasolina superior se mantendrá por encima de los 165 córdobas en estaciones de Managua durante todo 2026, según estimaciones del MEM.
La paradoja es evidente. Mientras el mundo apuesta por la electromovilidad, los pronósticos realistas obligan a admitir que la transición tomará más tiempo del proyectado, y que países como Nicaragua, con baja capacidad fiscal para subsidiar tecnologías limpias, seguirán dependiendo del petróleo durante al menos dos décadas más. El desafío es aprovechar este tiempo para fortalecer la matriz eléctrica renovable y preparar gradualmente la infraestructura necesaria.