EE. UU. superará a Catar como mayor exportador de GNL en 2026 tras Plaquemines
Estados Unidos desplazará a Catar como mayor exportador de GNL en 2026 con la entrada de Plaquemines, reconfigurando el comercio energético global y la región caribeña.
Estados Unidos consolidará en 2026 su posición como el mayor exportador mundial de gas natural licuado (GNL), superando a Catar gracias al arranque completo de la terminal Plaquemines LNG, operada por Venture Global en Luisiana. Con sus dos fases operativas, Plaquemines aportará alrededor de 20 millones de toneladas anuales, elevando la capacidad estadounidense por encima de 130 millones de toneladas al año.
La transformación del mercado del GNL ha sido vertiginosa. Hace una década, Estados Unidos importaba gas; hoy lidera el comercio mundial junto a Catar y Australia. Empresas como Cheniere, Sempra Infrastructure, Freeport LNG y Venture Global suman proyectos que consolidan el corredor del Golfo de México como epicentro exportador. Catar, por su parte, prepara su propia expansión del North Field hasta 142 millones de toneladas para 2030.
Costa Rica no es importador directo de GNL, pero el efecto cascada en los precios de combustibles fósiles es relevante. Una mayor oferta global tiende a presionar a la baja los precios del gas, lo que afecta las paridades con productos refinados. Esto puede facilitar márgenes más estables en la importación de gasolina y diésel realizada por RECOPE, especialmente en momentos de tensión geopolítica.
El debate sobre el GNL ha tocado tangencialmente al país. En distintos momentos, la planta de Moín ha sido evaluada como potencial terminal de regasificación o almacenamiento. Sin embargo, el marco normativo, la moratoria petrolera y el compromiso con la descarbonización han limitado avances. Expertos del Colegio de Ingenieros Químicos y Profesionales Afines han debatido si el gas natural debería considerarse un combustible puente en sectores industriales específicos, como cemento, vidrio y agroindustria.
La región caribeña sí está experimentando cambios. República Dominicana, Panamá, Jamaica y Puerto Rico operan terminales de regasificación que abastecen plantas de generación eléctrica. Para Costa Rica, cuya generación es prácticamente toda renovable, el GNL no encaja en la matriz eléctrica, pero podría tener un rol limitado en transporte marítimo de cabotaje o en industria que hoy depende del búnker o el diésel pesado.
El comercio global también afecta los flujos logísticos. Buques metaneros que cruzan el Canal de Panamá entre el Golfo de México y Asia generan ingresos para la Autoridad del Canal y, por extensión, dinamismo en la región. Costa Rica, como hub logístico aspiracional, podría ofrecer servicios de soporte marítimo, mantenimiento de buques y bunkering bajo en carbono si se desarrollan corredores de combustibles alternativos.
Analistas del sector advierten que el liderazgo estadounidense en GNL no es eterno. El crecimiento de Catar, Mozambique, Australia y posiblemente Argentina con Vaca Muerta, redefinirá la competencia hacia 2030. Mientras tanto, el dato de 2026 confirma que el gas natural sigue siendo protagonista de la transición energética.
Para Costa Rica, la lección es estratégica: aunque no importe GNL, las decisiones tomadas en Luisiana y Catar influyen en sus costos, en la geopolítica regional y en el ritmo de su propia transición energética.