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Categoria: Downstream3 min de lectura

Expansión refinadora en América Latina: Dos Bocas en México y proyectos cubanos toman impulso

Por Equipe Oilxa ·

México y Cuba avanzan en sus apuestas refinadoras estatales mientras la región busca soberanía energética; Centroamérica observa los efectos sobre precios e importaciones.

América Latina vive un renovado ciclo de inversión en refinación. México avanza con la refinería Olmeca, mejor conocida como Dos Bocas, ubicada en el estado de Tabasco. Operada por Petróleos Mexicanos (Pemex), la instalación tiene una capacidad nominal de 340,000 barriles diarios (bpd) y procesará crudo pesado Maya para producir gasolina, diésel de ultra bajo azufre, turbosina y coque. El proyecto, impulsado durante la administración de Andrés Manuel López Obrador y continuado por Claudia Sheinbaum, busca eliminar la dependencia de importaciones desde Estados Unidos, que en 2024 representaban alrededor del 60 % del consumo nacional.

El costo final de Dos Bocas se estima entre 17,000 y 20,000 millones de dólares, muy por encima del presupuesto inicial. La puesta en marcha plena ha sido gradual, con ajustes técnicos en sus unidades de coquización retardada y reformación catalítica. Junto con la rehabilitación de las refinerías de Tula, Salina Cruz, Salamanca, Cadereyta, Madero y Minatitlán, además de la compra de Deer Park en Texas, Pemex apunta a procesar 1.8 millones de bpd hacia 2027.

Cuba, por su parte, retomó conversaciones con socios rusos y chinos para modernizar la refinería de Cienfuegos, operada en alianza con la venezolana PDVSA, y la histórica refinería Ñico López en La Habana. La isla enfrenta apagones recurrentes y escasez de combustibles, agravados por el endurecimiento del embargo estadounidense y la caída de los envíos venezolanos. Los nuevos planes contemplan inversiones por más de 2,500 millones de dólares para rehabilitar 100,000 bpd de capacidad.

Estos movimientos contrastan con la tendencia europea, donde refinerías como Grangemouth en Escocia y Wesseling en Alemania han cerrado por falta de competitividad. América Latina apuesta por la sustitución de importaciones, aunque enfrenta retos de financiamiento, gestión y eficiencia ambiental.

Para Guatemala, las dinámicas regionales son cruciales. El país carece de refinería propia desde el cierre de la planta de Texaco en La Libertad en los años noventa. Hoy, las importaciones de derivados llegan desde el Golfo de México estadounidense y representan alrededor del 12 % de la factura total de importaciones guatemaltecas. Una mayor autosuficiencia mexicana podría reducir disponibilidad en el mercado spot y elevar costos logísticos para distribuidores como Puma Energy, Uno y Chevron.

Sin embargo, también surgen oportunidades. Si Pemex logra excedentes exportables, podría suministrar diésel y gasolina directamente desde puertos del Golfo de México hacia Puerto Quetzal y Santo Tomás de Castilla, acortando rutas. Además, la modernización refinadora cubana podría desbloquear acuerdos bajo Petrocaribe modificado. Mientras tanto, la producción local de Perenco en Petén envía crudo a través del oleoducto hacia el Caribe para exportación, sin agregar valor industrial dentro del territorio nacional. Expertos del sector insisten en revisar la conveniencia de evaluar al menos una refinería modular pequeña para mejorar la seguridad de abastecimiento del país.

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