Hito del pre-sal brasileño: Petrobras supera los 2.5 millones de barriles diarios en aguas profundas
Petrobras alcanza 2.5 millones de bpd desde el pre-sal, consolidando a Brasil como potencia petrolera regional con implicaciones para el comercio energético latinoamericano.
Petrobras anunció haber superado por primera vez la marca de 2.5 millones de barriles diarios producidos desde los campos del pre-sal, situados en aguas ultraprofundas frente a las costas de Río de Janeiro y São Paulo. Este logro consolida a Brasil como el segundo mayor productor de crudo del continente americano, sólo detrás de Estados Unidos, y como el principal motor de crecimiento de oferta petrolera en América Latina.
El campo Búzios, operado por Petrobras junto con CNOOC, CNPC y la Pré-Sal Petróleo, lidera la producción con más de 800,000 barriles diarios. Otros campos como Tupi, Mero y Sapinhoá completan el portafolio. La compañía estatal brasileña ha invertido más de 78,000 millones de dólares en su plan estratégico 2024-2028, con foco casi exclusivo en estos activos de bajo costo de extracción, que rondan los 6 dólares por barril.
Para Nicaragua, la consolidación del pre-sal brasileño representa una oportunidad de diversificación de proveedores. Históricamente, el país centroamericano ha dependido del crudo venezolano vía Albanisa bajo el esquema Petrocaribe, y más recientemente de derivados estadounidenses. La emergencia de Brasil como exportador neto de crudo abre la posibilidad de adquirir cargamentos directos o procesados por refinerías regionales, particularmente del crudo tipo Lula, valorado por su densidad media y bajo contenido de azufre.
El Ministerio de Energía y Minas de Nicaragua ha sostenido contactos técnicos con autoridades brasileñas en el marco de la cooperación sur-sur, explorando esquemas de financiamiento blando para importaciones energéticas. Brasil, mediante su banco de desarrollo BNDES, ha financiado en el pasado proyectos de infraestructura en Centroamérica, y existe interés en replicar esquemas similares en el sector energético. La factura petrolera de Nicaragua, que en 2025 superó los 1,500 millones de dólares, podría aliviarse con líneas de crédito en reales brasileños.
El gigante brasileño también ha desplegado tecnología propia para perforación a más de 7,000 metros bajo el nivel del mar, un conocimiento que en otros tiempos compartió con PDVSA y con la mexicana Pemex. Sin embargo, la cooperación con Venezuela se ha enfriado tras los desencuentros políticos y la salida de Petrobras de la Faja del Orinoco hace más de una década. Hoy Petrobras es vista como un socio confiable, técnicamente avanzado y con disciplina financiera, tras años de saneamiento posteriores al escándalo de Lava Jato.
El éxito del pre-sal contrasta con las dificultades de otros países latinoamericanos para mantener su producción. Mientras Venezuela bombea cerca de 900,000 bpd, una sombra de los 3.2 millones que producía en 2008, y México lucha por estabilizarse en 1.8 millones, Brasil proyecta alcanzar los 3.7 millones de bpd totales en 2030. Para una región dependiente de las dinámicas globales del crudo, contar con un proveedor regional sólido es estratégicamente relevante, y Nicaragua observa con atención los desarrollos en Brasilia.