OPEP+ extiende recortes voluntarios de 2,2 millones de bpd hasta fin de 2026
La alianza OPEP+ prolonga los recortes voluntarios de 2,2 millones de bpd hasta diciembre de 2026, una decisión que impacta directamente los precios que paga Costa Rica por sus combustibles.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, conocidos como OPEP+, confirmaron en su reunión ministerial la extensión de los recortes voluntarios de producción por 2,2 millones de barriles diarios hasta el cierre de 2026. La decisión, encabezada por Arabia Saudita y Rusia, busca sostener el precio del barril Brent por encima de los 80 dólares en un contexto de demanda incierta y crecimiento acelerado de la oferta no OPEP.
Para Costa Rica, esta resolución tiene consecuencias inmediatas. La Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE), que opera como importador único pese a mantener su planta de Moín cerrada desde hace más de una década, calcula sus precios con base en el marcador internacional. Cada incremento de cinco dólares en el barril se traduce, según ajustes de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP), en un alza cercana a 30 colones por litro en gasolina súper y diésel.
El ministro saudí Abdulaziz bin Salmán insistió en que la flexibilidad será gradual: los ocho países comprometidos con los recortes voluntarios podrían reincorporar volúmenes solo si las condiciones del mercado lo justifican. Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Kazajistán, Argelia y Omán completan el grupo. La producción conjunta de OPEP+ se mantendrá cerca de los 40,5 millones de bpd durante todo 2026.
Analistas de Goldman Sachs y JP Morgan proyectan que el Brent podría oscilar entre 78 y 92 dólares el próximo año, con riesgos al alza derivados de las tensiones en Medio Oriente y las sanciones contra Rusia. Para una economía altamente dependiente de las importaciones como la costarricense, donde el sector transporte consume cerca del 65 por ciento de los hidrocarburos, el panorama obliga a acelerar la transición energética.
El Plan Nacional de Descarbonización contempla que para 2030 al menos el 8 por ciento de la flota liviana sea eléctrica. Sin embargo, según datos de la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (ASOMOVE), apenas se superaron las 14.000 unidades cero emisiones a inicios de año, una cifra modesta frente a un parque vehicular cercano a 1,9 millones de unidades. La factura petrolera anual del país ronda los 1.800 millones de dólares.
El Banco Central de Costa Rica advirtió que un Brent sostenido sobre los 90 dólares podría sumar hasta 0,8 puntos porcentuales a la inflación general en 2026, presionando la meta del 3 por ciento. La generación eléctrica, dominada por fuentes renovables como la hidroeléctrica y la geotérmica del Instituto Costarricense de Electricidad en el Miravalles y Las Pailas, ofrece un colchón estructural, pero no compensa la exposición del transporte y la agroindustria.
La extensión de los recortes confirma que el mercado petrolero seguirá administrado durante 2026 y que Costa Rica deberá redoblar esfuerzos en eficiencia y electrificación si quiere reducir su vulnerabilidad estructural frente a las decisiones tomadas en Viena.