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Categoria: Downstream3 min de lectura

Ampliación de capacidad refinadora en América Latina: Dos Bocas y proyectos en Cuba

Por Equipe Oilxa ·

México y Cuba avanzan en proyectos de refinación que cambian el mapa energético latinoamericano y abren preguntas sobre el papel logístico de Costa Rica.

América Latina vive una nueva ola de inversiones en capacidad refinadora. México avanza con la refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas, ubicada en Paraíso, Tabasco, con capacidad nominal de 340.000 barriles diarios. Tras varias demoras y una inversión que ya supera los 16.800 millones de dólares, la planta se prepara para alcanzar carga plena en 2026 procesando crudo Maya nacional.

En paralelo, Cuba ha anunciado acuerdos con socios rusos y chinos para rehabilitar la refinería de Cienfuegos y modernizar la planta Ñico López, ambas con décadas de operación intermitente. Los proyectos buscan reducir la dependencia de productos refinados importados y atender la grave crisis energética que afecta a la isla desde 2022, con apagones recurrentes y desabastecimiento de combustibles.

Para Costa Rica, estos movimientos tienen implicaciones múltiples. Primero, redefinen las rutas comerciales del Caribe. Una mayor producción mexicana de gasolina y diésel podría ofrecer fuentes adicionales de suministro para RECOPE, complementando los actuales orígenes estadounidenses. Sin embargo, la geografía y la calidad de los productos siguen favoreciendo a Houston y Pascagoula como puntos de carga preferentes.

Segundo, abren un debate sobre el rol de la planta de Moín. RECOPE mantiene la refinería cerrada desde hace más de doce años, opera únicamente como importador y se enfoca en logística, almacenamiento y distribución. Voces dentro del sector empresarial, sindical y político han propuesto en distintos momentos reabrir o repotenciar Moín, mientras que sectores académicos, ambientales y gremios técnicos señalan que carece de sentido económico frente a la sobreoferta regional y los costos elevados de modernización.

Tercero, la realidad cubana sirve como advertencia. La dependencia de un solo proveedor y la falta de inversión sostenida convirtieron a la isla en un caso de fragilidad energética. Costa Rica, aunque con un modelo distinto, comparte la vulnerabilidad ante la concentración geográfica de sus importaciones. Diversificar orígenes, modernizar infraestructura portuaria y mantener inventarios estratégicos resulta cada vez más estratégico.

El proyecto Dos Bocas también ha sido cuestionado por sobrecostos, retrasos y por procesar crudo pesado en un contexto de transición. Pemex, su operadora, enfrenta una deuda superior a los 100.000 millones de dólares y desafíos de productividad. Pese a ello, México prioriza la autosuficiencia en gasolina y diésel, una meta política que ha guiado decisiones recientes en el sector.

En Costa Rica, el MINAE y la Refinadora trabajan en planes de inversión cercanos a 200 millones de dólares para los próximos años, enfocados en eficiencia logística, tanques nuevos y posiblemente terminales para combustibles bajos en carbono. La discusión sobre si volver a refinar continúa, pero la mayoría de análisis técnicos recomienda concentrarse en logística y transición.

América Latina refleja una región dividida entre quienes apuestan por más refinación tradicional y quienes priorizan diversificación. Costa Rica observa, importa y decide a qué modelo se acerca en el largo plazo.

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