Estados Unidos superará a Qatar como mayor exportador de GNL en 2026 con Plaquemines en línea
Con la entrada en operación plena de Plaquemines LNG, Estados Unidos se convertirá en 2026 en el mayor exportador mundial de gas natural licuado, desplazando a Qatar.
Estados Unidos consolidará en 2026 su liderazgo como mayor exportador mundial de gas natural licuado (GNL), superando a Qatar, una vez que la terminal Plaquemines LNG de Venture Global, en Luisiana, alcance su capacidad plena de 20 millones de toneladas anuales (MTPA). A esa producción se suman proyectos como Corpus Christi Stage 3 de Cheniere y Rio Grande LNG de NextDecade en Texas, llevando la capacidad total estadounidense por encima de los 140 MTPA.
Qatar, a través de QatarEnergy, mantiene una expansión del North Field rumbo a 142 MTPA hacia 2030, pero el cronograma estadounidense le toma la delantera. La competencia entre Henry Hub estadounidense, el TTF europeo y el JKM asiático redefine la geopolítica energética. Europa ha sustituido cerca de 150,000 millones de metros cúbicos de gas ruso por importaciones de GNL principalmente estadounidense, tras la guerra en Ucrania y el sabotaje al Nord Stream.
Para América Latina, este auge del GNL estadounidense significa mayor disponibilidad de cargamentos para mercados emergentes, incluyendo el Caribe, México vía la terminal Altamira y proyectos en construcción en El Salvador y Panamá. La planta de Energía del Pacífico (EDP) en Acajutla, con capacidad de 378 MW y operada con GNL importado desde el Golfo de México vía la terminal flotante BW Tatiana, es ejemplo concreto de este flujo.
El Salvador apostó al GNL como pilar de su transición desde el búnker y el diésel hacia un parque generador más limpio. La operación de EDP, en sociedad con la estadounidense Invenergy y financiada por bancos como Citi y JBIC, abrió un nuevo capítulo en la matriz eléctrica salvadoreña, complementando la geotermia de LaGeo y la hidroelectricidad de CEL. Con precios spot del Henry Hub fluctuando entre 2.5 y 4 dólares por MMBtu, el costo de generación con GNL resulta competitivo frente al diésel.
Sin embargo, la dependencia de un solo proveedor regional plantea riesgos. Cualquier huracán en el Golfo de México, como Beryl o Milton, puede interrumpir el suministro y disparar los precios. Por eso, organismos como SIGET y CNE evalúan diversificar contratos a futuro, incluyendo eventuales cargamentos desde Trinidad y Tobago o Perú.
El debate ambiental también escala. Grupos ecologistas salvadoreños y centroamericanos cuestionan el lock-in del gas fósil por 20 o 25 años, periodo de los contratos típicos de toma o pago. Argumentan que la caída de costos de la solar fotovoltaica y el almacenamiento con baterías de litio podría hacer obsoletas estas infraestructuras antes de amortizar la inversión. Mientras tanto, la entrada de Plaquemines refuerza el papel del GNL estadounidense como puente energético, con efectos concretos sobre las tarifas eléctricas que pagan los hogares y empresas salvadoreñas.