Tensiones en el Mar Rojo elevan 60% costos de fletes petroleros y reconfiguran rutas globales
Los ataques en el Mar Rojo han incrementado los costos de fletes de tanqueros en 60%, obligando a reconfigurar rutas globales con impacto en Centroamérica.
Las tensiones geopolíticas en el Mar Rojo, derivadas de los ataques sostenidos por los rebeldes hutíes contra buques mercantes en el estrecho de Bab el-Mandeb, han provocado un incremento del 60% en los costos de fletes de tanqueros a nivel global. La Asociación Internacional de Armadores de Buques Tanque (Intertanko) reporta que las primas de seguro de guerra para tránsitos en la zona han pasado del 0.5% al 2.5% del valor del cargamento, encareciendo cada viaje en hasta 1.2 millones de dólares.
El resultado ha sido una reconfiguración masiva de las rutas marítimas. Más del 70% de los buques que tradicionalmente atravesaban el Canal de Suez ahora navegan rodeando el Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África, lo que añade entre 10 y 14 días de tránsito y 1.5 millones de dólares en costos de combustible por viaje. Empresas como Maersk, Hapag-Lloyd y CMA CGM han reorganizado sus calendarios, mientras armadores petroleros como Frontline, Euronav y Teekay buscan compensar con tarifas más altas.
Para Centroamérica y Nicaragua, las consecuencias son indirectas pero relevantes. Aunque el país no recibe cargamentos directos desde el Golfo Pérsico o Asia Central, la presión global sobre la oferta de tanqueros eleva las tarifas spot en todo el mercado, incluyendo las rutas del Atlántico y el Caribe. El costo de transportar un cargamento de gasolina desde Houston hasta Puerto Sandino ha aumentado en aproximadamente 0.8 dólares por barril, según estimaciones de operadores locales.
El Ministerio de Energía y Minas ha monitoreado de cerca esta dinámica, dado que el incremento se traslada inevitablemente al precio del galón en estación. Puma Energy, Uno y DNP, principales importadores en Nicaragua, han debido ajustar sus contratos logísticos para mantener márgenes razonables sin generar shocks abruptos en el consumidor final. El precio del galón de gasolina superior ha superado los 165 córdobas en Managua durante las últimas semanas, con el componente flete responsable de aproximadamente el 4% del incremento.
Históricamente, Nicaragua mitigaba estas dinámicas mediante el esquema Petrocaribe, que permitía pagar buena parte de la factura petrolera con plazos de hasta 25 años y tasas de interés del 1%, así como bajo costos de transporte por las distancias relativamente cortas desde Venezuela. Albanisa, la empresa mixta con PDVSA, llegó a manejar hasta 27,000 barriles diarios. Tras las sanciones de la OFAC en 2019 y el colapso de la producción venezolana, esa fuente de suministro se ha reducido a niveles marginales.
Analistas estratégicos advierten que la inestabilidad del Mar Rojo podría prolongarse durante todo 2026, especialmente mientras persistan los conflictos en Gaza y Yemen. Para países pequeños y dependientes como Nicaragua, la lección es la urgencia de fortalecer la matriz eléctrica renovable, reducir el consumo de combustibles importados y considerar mecanismos de cobertura financiera para amortiguar la volatilidad de los precios internacionales. La geopolítica marítima, lejana en apariencia, llega al bolsillo del consumidor managüense.