Expansión refinera en Latinoamérica: Dos Bocas en México y proyectos en Cuba avanzan
Mexico inaugura Dos Bocas y Cuba relanza proyectos de refinería, reconfigurando el mercado de combustibles del Caribe y reduciendo la dependencia del Golfo estadounidense.
América Latina vive una nueva ola de expansión refinera con dos proyectos emblemáticos: la refinería Olmeca de Dos Bocas en Tabasco, México, operada por Pemex, y la rehabilitación de la refinería Camilo Cienfuegos en Cuba, con apoyo de Rusia y Venezuela. Ambas iniciativas buscan reducir la dependencia regional de combustibles importados desde el Golfo de México estadounidense.
Dos Bocas, con capacidad de 340.000 barriles diarios (bpd) de crudo Maya y Olmeca, comenzó a procesar volúmenes comerciales en 2025 tras superar retrasos y sobrecostos que llevaron la inversion total a más de 17.000 millones de dólares. La refinería producirá gasolina, diésel ultra bajo azufre, turbosina y coque verde, con el objetivo de cubrir el 100% de la demanda mexicana de gasolinas para 2027 y eliminar importaciones de 600.000 bpd.
Cuba, por su parte, avanza con la modernización de Cienfuegos en alianza con Rosneft y el aporte residual de PDVSA, aunque las dificultades financieras y las sanciones complican su ejecución. El proyecto contempla elevar la capacidad de 65.000 a 150.000 bpd y construir una nueva planta de polipropileno. La isla recibe crudo ruso vía buques bajo flota sombra, una práctica que enciende alarmas en Washington.
Para Panamá, la dinámica regional tiene consecuencias directas. Históricamente, refinerías mexicanas y caribeñas exportan productos refinados que atraviesan el Canal hacia el Pacífico, y Panamá importa la mayoría de sus combustibles desde Estados Unidos, Trinidad y Tobago y Curazao. Si Dos Bocas alcanza su capacidad nominal, el flujo de cargamentos podría reorientarse: más diésel y gasolina mexicana hacia Centroamérica vía el Pacífico, beneficiando a operadores logísticos panameños en Charco Azul y Aguadulce.
La empresa estatal Petroterminal de Panamá (PTP) reportó en 2025 un tránsito anual de 230 millones de barriles por su oleoducto bidireccional, conectando Atlántico y Pacífico. La expansión refinera regional podría aumentar la utilización del sistema, ya que productos refinados en el Caribe podrían ser bombeados hacia almacenamiento en el Pacífico, evitando el cuello de botella canalero. Esto representa una oportunidad para PTP, cuya capacidad ociosa supera el 25%.
El precio del galón de diésel en Panamá ronda los 3,75 balboas, con una factura anual de importación cercana a los 3.200 millones de balboas. La diversificación de proveedores reduciría riesgos geopolíticos, especialmente ante posibles disrupciones en el suministro estadounidense por huracanes en el Golfo. No obstante, Cuba sigue siendo un actor marginal debido a las sanciones, y Venezuela continúa con dificultades operativas en El Palito y Cardón. México, por su parte, debe demostrar que Dos Bocas opera con utilización superior al 80%, algo que aún no consigue. Para Panamá, observador atento, la transformación refinera regional ofrece la oportunidad de consolidarse como hub logístico y de almacenamiento estratégico de combustibles, en un Caribe energético cada vez más complejo y multipolar geopolíticamente.