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Categoria: Logistics3 min de lectura

Tensiones en el Mar Rojo elevan en 60 por ciento los fletes de tanqueros

Por Equipe Oilxa ·

Las tensiones en el Mar Rojo encarecen los fletes de tanqueros en un 60 por ciento y reconfiguran rutas globales, con impactos visibles en los precios de combustibles costarricenses.

La persistencia de las tensiones en el Mar Rojo, derivadas de los ataques de grupos hutíes a buques mercantes y de las operaciones de la coalición liderada por Estados Unidos y el Reino Unido, ha elevado los fletes de tanqueros entre un 55 y un 65 por ciento respecto a niveles previos. Las rutas tradicionales por el Canal de Suez se han visto desplazadas por trayectos más largos bordeando el Cabo de Buena Esperanza.

Las consecuencias son tangibles. Un viaje entre el Golfo Pérsico y el noroeste de Europa que tomaba 20 días por Suez puede demorar más de 35 días vía Sudáfrica. Eso eleva el costo por barril transportado, reduce la disponibilidad de buques y presiona los inventarios globales. Los buques VLCC, Suezmax y Aframax han visto tarifas spot en máximos de los últimos años, según datos de Clarksons y Baltic Exchange.

El efecto se transmite a Costa Rica por varias vías. Aunque sus importaciones provienen mayoritariamente del Golfo de México estadounidense, los precios internacionales de referencia, como el Brent y el ARA Gasolina, incorporan la prima de riesgo logístico. RECOPE calcula sus precios con base en estos marcadores, por lo que cada incremento se traduce en ajustes mensuales aprobados por la ARESEP.

Adicionalmente, la reconfiguración de rutas globales libera o tensiona buques en el Atlántico. Cuando más tanqueros cruzan el Cabo de Buena Esperanza, menos están disponibles para cubrir rutas en el Caribe y el Pacífico americano. Esto puede generar congestión en el Canal de Panamá, que ya ha enfrentado restricciones por sequía en el lago Gatún, encareciendo los costos para cargamentos hacia la costa pacífica.

El sector privado costarricense lo ha notado. Importadores de combustibles industriales, asfalto y productos químicos derivados del petróleo han reportado mayores tiempos de tránsito y primas de seguro. Las navieras como Maersk, CMA CGM y MSC han ajustado tarifas de carga contenerizada, lo que también impacta indirectamente el costo de productos refinados especiales que llegan al país en isotanques o contenedores.

Desde el punto de vista geopolítico, la situación refuerza el debate sobre la resiliencia energética. Costa Rica ha mantenido inventarios estratégicos cercanos a 45 días de consumo, una de las cifras más sólidas de Centroamérica. Sin embargo, mantener ese colchón requiere inversiones continuas en almacenamiento, particularmente en Moín y en plantas regionales como El Alto y Barranca.

El MINAE ha reiterado que la transición energética también es una respuesta a la geopolítica. Cuanto más eficiente sea el transporte, más electrificada esté la flota y más diversificada esté la matriz, menor será la vulnerabilidad ante eventos como los del Mar Rojo. Proyectos como la electrificación del tren urbano, la expansión geotérmica del ICE y la promoción de movilidad eléctrica encajan en esa lógica de largo plazo.

Las tensiones en una vía marítima a miles de kilómetros recuerdan que Costa Rica está plenamente conectada con la economía energética global y que la seguridad logística también es seguridad nacional.

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